ROSARIO: Paro policial luego de la represión a familiares

 


En un hecho de extrema gravedad institucional, personal policial de la ciudad de Rosario inició un paro de actividades luego de la represión ordenada contra familiares que se manifestaban pacíficamente frente a la Unidad Regional II.

Por Rubén Pombo (*)

Como señal de protesta, numerosos móviles regresaron a la sede policial y cesaron la prestación de servicios, evidenciando el profundo quiebre existente dentro de la fuerza.

Rechazo interno y colapso del mando

El Cuerpo Guardia de Infantería (CGI) ya había anticipado el nivel de tensión al negarse a intervenir en el operativo represivo, cruzando escudos y bastones en el ingreso al cuartel en señal de rechazo a la orden impartida. Este gesto refleja la pérdida de legitimidad de la conducción y el colapso del mando institucional.

 

El repliegue de móviles y el cese de actividades constituyen una señal inequívoca de la gravedad de la crisis, generada por decisiones impulsadas desde el poder político y ejecutadas por la conducción policial contra la propia familia policial.

El gobernador debe intervenir para restablecer la paz institucional

Ante este escenario, el gobernador de la provincia debe intervenir de manera directa e inmediata para encauzar esta crisis y garantizar una solución pacífica que restablezca la normalidad institucional. La continuidad de esta situación sólo agrava el conflicto y expone a la sociedad a un escenario de incertidumbre y desprotección.

Los jefes policiales deben renunciar e irse de la jefatura

Asimismo, resulta imprescindible que el jefe de Policía de la provincia, Luis Maldonado, y el jefe de la Unidad Regional II, Guillermo Fabricio Solari, presenten de forma inmediata sus pases a retiro, tras haber perdido toda autoridad moral y operativa para conducir la institución luego de los hechos ocurridos.

el Jefe de Policía en persona reprimió a familiares de efectivos frente a la Unidad Regional II

Una situación de extrema gravedad se registró esta noche en la ciudad de Rosario, cuando familiares de policías que se manifestaban pacíficamente frente a la sede de la Unidad Regional II fueron reprimidos por personal policial bajo las órdenes de la conducción superior de la fuerza.

Por Alberto Rubén Martínez (*)

El operativo fue encabezado por el jefe de Policía de la provincia de Santa Fe, director general Luis Maldonado, junto al jefe de la Unidad Regional II, director Guillermo Fabricio Solari, quienes se hicieron presentes en el lugar acompañados por un reducido grupo de efectivos.



Uso de la fuerza contra manifestantes pacíficos

De acuerdo con testimonios de los presentes, la intervención incluyó el uso de bastones y gas pimienta, registrándose además agresiones físicas contra familiares que se encontraban ejerciendo su derecho a manifestarse pacíficamente frente a la sede policial.

El hecho generó un profundo malestar entre el personal policial y sus familias, quienes venían desarrollando protestas en reclamo de mejoras salariales, condiciones laborales dignas y respuestas institucionales concretas.

Una crisis que expone la fractura interna de la fuerza

Diversos sectores interpretaron lo ocurrido como una señal alarmante del nivel de crisis interna que atraviesa la institución, donde la conducción habría optado por una intervención directa que agravó el conflicto en lugar de propiciar instancias de diálogo.

La utilización de la fuerza en este contexto representa un punto crítico en el desarrollo de la situación, profundizando la tensión existente entre la conducción y el personal.

Antecedentes 

Asimismo, distintos referentes recordaron que este tipo de tácticas remiten a antecedentes ocurridos en el año 2005, durante las gestiones del entonces gobernador Jorge Obeid y el ministro Rosúa, cuando —según señalaron— se envió al Casino de Oficiales del Comando Radioeléctrico a la entonces jefa de Policía en un contexto de fuerte tensión, en lo que fue interpretado como una maniobra de provocación hacia el personal.

En aquella oportunidad, dirigentes de APROPOL debieron intervenir para resguardar su integridad y evitar una escalada mayor del conflicto, desarticulando lo que consideraron una operación impulsada desde el poder político. En ese mismo sentido, denunciaron que actualmente se estarían repitiendo mecanismos similares, incluyendo el despliegue de áreas de Asuntos Internos para el seguimiento del personal, incluso a través de redes sociales, y reportándose acciones de presión en otras dependencias de la provincia, lo que incrementa el clima de preocupación y tensión institucional.

Preocupación por la escalada del conflicto

El episodio ocurrido esta noche marca un nuevo capítulo en el conflicto que atraviesa la fuerza policial santafesina, en un contexto de creciente movilización del personal y sus familias en distintas ciudades de la provincia.

La situación genera preocupación sobre el impacto institucional de estas decisiones y las consecuencias que podrían derivarse en el corto plazo, en una fuerza que enfrenta uno de los momentos más delicados de los últimos años.

Maldonado y Solari deberían irse ya si les queda algo de honor

En estas circunstancias está claro que estos dos personajes deberían presentar de manera inmediata sus pases a retiro. Han perdido toda autoridad moral, liderazgo y legitimidad para conducir la institución tras haber ordenado y encabezado la represión contra familiares de su propio personal que se manifestaban pacíficamente. Su accionar constituye una mancha inadmisible en la historia de la Policía de Santa Fe y una afrenta a la dignidad de quienes integran la fuerza, evidenciando que han priorizado la conservación de sus cargos, beneficios y privilegios por sobre el respeto, el honor y la responsabilidad que impone la conducción institucional.

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