Tras el escándalo que significó la renuncia del titular del
Indec debido a métodos de medición poco representativos, surge la necesidad de
analizar la inflación en profundidad. Este análisis busca descubrir las causas
reales del fenómeno inflacionario, dejando de lado los datos oficiales para
centrarse en la experiencia cotidiana, que muestra una realidad muy diferente.
La inflación influye directamente en diversos aspectos de
la vida diaria, generando una preocupación constante por llegar a fin de mes.
Por esta razón, es esencial comprender las causas profundas de este fenómeno,
que afecta la calidad de vida de la mayoría.
Resulta paradójico que un gobierno que asegura defender el
derecho a la propiedad privada no considere relevante la pérdida significativa
del poder adquisitivo de los salarios. Este hecho revela una contradicción: al
igual que ocurre con el derecho a la libertad, los derechos parecen estar
garantizados solo para un sector reducido de la sociedad.
Del Análisis Microeconómico al Macroeconómico
Para abordar el tema, es útil comenzar por lo micro y
avanzar hacia lo macro. En cada intercambio comercial, el ingreso de una
persona corresponde al gasto de otra. Por ejemplo, cuando alguien vende un
producto por $100, ese monto es ingreso para el vendedor y gasto para el
comprador. Este mecanismo muestra el funcionamiento de la partida doble y la
relación directa entre ingresos y egresos en cada transacción.
Desde una perspectiva macroeconómica, los gastos del Estado
se convierten en ingresos para el sector privado, y los impuestos que paga el
sector privado se transforman en recursos para el sector público. Por ejemplo,
si el Estado invierte en infraestructura, las empresas constructoras reciben
esos fondos como ingresos; cuando las empresas pagan impuestos, esos recursos
retornan al sector público.
Política de Ajuste Fiscal y sus Consecuencias
El gobierno actual ha implementado un severo ajuste que
reduce al mínimo los gastos estatales, disminuyendo así los ingresos del sector
privado, especialmente de empresas que dependen de contratos y compras
públicas. La inversión pública en infraestructura se ha reducido, afectando
negativamente los contratos y oportunidades de negocio de muchas empresas
privadas. Además, se han despedido empleados estatales y limitado las
paritarias a niveles inferiores a la inflación, lo que disminuye los salarios
tanto en el sector público como en el privado.
Esta situación impacta inevitablemente en el mercado
interno: la menor demanda de bienes y servicios reduce la actividad económica
y, como consecuencia, la producción, el empleo y los ingresos caen. Esto lleva
a cuestionar por qué el gobierno implementa políticas que provocan una baja del
consumo y frenan la economía. En la historia argentina y de otros países,
ajustes similares han tenido resultados diversos, desde profundas recesiones
hasta argumentos de estabilización económica a costa de un alto costo social.
Surge la duda de si existe una intención deliberada de generar recesión como
estrategia de ordenamiento macroeconómico o si el ajuste busca simplemente el
superávit fiscal, lo que plantea cómo sostener esa ecuación sin recursos.
Motivaciones y Justificaciones de las Políticas
de Ajuste
Entre las posibles motivaciones, el gobierno sostiene que
busca estabilizar la economía controlando la inflación mediante la reducción
del gasto público y del consumo. Sin embargo, la baja de la inflación no se
produce por atacar sus causas, sino como consecuencia de políticas recesivas:
si la gente no tiene dinero, no consume, y si no consume, los precios deberían
bajar en un mercado equilibrado. Pero en Argentina, el mercado alimenticio es
oligopólico, con pocas empresas controlando más del 90% del mercado, lo que
impide el equilibrio esperado.
Otra justificación frecuente es la reducción del déficit
fiscal. Al limitar el gasto estatal, se pretende equilibrar las cuentas
públicas y evitar el aumento de la deuda. Se suele comparar el Estado con una
economía familiar, pero si la familia tuviera una máquina de fabricar dinero,
¿se endeudaría? Un Estado soberano que emite su propia moneda podría evitar
endeudarse, pero el discurso neoliberal ha condicionado el pensamiento
académico, presentando ideas como verdades incuestionables, como que "la
emisión monetaria produce inflación". Si bien muchos economistas sostienen
que la emisión puede generar inflación bajo ciertas condiciones, existen
numerosos factores que influyen y no siempre hay una relación directa.
Ejemplos como Japón, que mantuvo políticas de emisión
monetaria durante años sin alta inflación, y otros países post-pandemia que
emitieron dinero sin registrar la inflación argentina, demuestran la
complejidad de la relación entre emisión y precios.
El Superávit Fiscal y la Lógica del
Endeudamiento
El gobierno suele destacar el superávit fiscal, pero en
realidad se refiere al superávit primario, que excluye el pago de intereses de
la deuda. Si se incluyeran estos intereses, las cuentas serían deficitarias. El
pago de intereses surge porque el Estado emite bonos y letras del tesoro,
tomando dinero prestado y pagando intereses.
Es llamativo que un Estado que puede emitir su propia
moneda decida endeudarse en ella, pero la lógica radica en que cada gasto
estatal es ingreso para el sector privado. Al reducir el gasto, disminuye el
flujo de recursos hacia la economía real. Los pagos de intereses benefician a
un segmento del sector privado que no participa de la producción, destinando
ese dinero a inversiones financieras o a la compra de dólares, en vez de volver
al circuito productivo.
La Política de Tasas de Interés y su Impacto en
la Inflación
La política de tasas de interés tiene efectos concretos
sobre la inflación. Si la tasa sube, el costo del dinero en el sistema
financiero aumenta y se traslada a los precios, generando presiones
inflacionarias. En Argentina, la evolución de la tasa de interés y la inflación
suelen mostrar trayectorias similares.
El caso de Japón entre 1995 y 2010, donde el Banco de Japón
mantuvo tasas cercanas a cero y la inflación fue baja o incluso hubo deflación,
ejemplifica cómo una tasa baja puede contribuir a controlar la inflación,
desafiando la idea de que la emisión monetaria genera automáticamente aumentos
de precios.
El Ajuste Fiscal, la Economía Real y el Sector
Financiero
En el contexto de un severo ajuste fiscal, es fundamental
analizar el impacto de la tasa de interés en la inflación dentro de una
economía recesiva y cómo los fondos se orientan hacia el sector financiero,
desplazando a la economía real. La reducción drástica del gasto público y el
endeudamiento en pesos han provocado una contracción en los sectores
productivos, mientras el sector financiero ha sostenido e incrementado su
rentabilidad gracias a las tasas elevadas.
En economías recesivas, la alta tasa de interés juega un
rol central en la persistencia de la inflación. Al encarecer el costo del
dinero, las empresas trasladan ese costo a los precios de sus productos, y la
tasa elevada desincentiva el consumo y la inversión productiva. Los agentes
económicos prefieren colocar recursos en instrumentos financieros rentables y
de bajo riesgo, limitando el flujo de fondos hacia el sector real,
restringiendo producción y empleo, y manteniendo la presión inflacionaria pese
a la baja demanda interna.
Datos del Banco Central muestran que, entre 2023 y la
actualidad, la base monetaria aumentó más del 200%, mientras el crédito al
sector productivo cayó alrededor del 15%. La liquidez generada por la expansión
monetaria se canalizó al sector financiero, que compró instrumentos en pesos y
luego dólares, favoreciendo la fuga de capitales y agravando la restricción
externa.
Mientras el sector financiero aumentó su rentabilidad
gracias a las altas tasas y la absorción de liquidez, los sectores productivos
y comerciales sufrieron una fuerte contracción. La tasa elevada incentivó la
especulación financiera y la dolarización de carteras, profundizando el
desequilibrio macroeconómico y manteniendo la presión inflacionaria en un
contexto recesivo.
Conclusión
En síntesis, el ajuste fiscal y las políticas de altas
tasas de interés han canalizado el dinero hacia el sector financiero, en
detrimento de la economía real. Esto explica la persistencia de la inflación y
la escasez de dólares, a pesar de la fuerte reducción del gasto público y el
estancamiento de la producción. Este fenómeno evidencia la necesidad de revisar
el esquema macroeconómico vigente, priorizando una mayor integración entre la
política monetaria y el desarrollo productivo.
En definitiva, todo lo que el Estado dejó de gastar —que
significaba ingresos para la economía real y la garantía de derechos
fundamentales como salud, educación y seguridad— se destinó a aumentar las
ganancias del sector financiero a través de la tasa de interés. Esto explica
por qué los argentinos soportan niveles de inflación que no se corresponden con
el nivel de actividad y consumo de la economía.
Dra. Flavia Ojeda
Contadora y Abogada
