Un marco laboral para una economía de factoría
Una de las razones fundantes de un Estado Nación con vocación de grandeza es Desarrollar la Industria y el Trabajo.
En la Argentina nos estamos quedando sin industrias, sin empleo y se va agravar mucho más si se sanciona el proyecto de reforma laboral del Gobierno Nacional.
La reforma laboral que propone el poder ejecutivo nacional vulnera un principio cardinal del derecho laboral que es el principio protectorio enmarcado en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional (CN) en los artículos 7, 8 y 9 de la Ley de Contrato de trabajo, además de resoluciones de la OIT. Este principio busca compensar la desigualdad entre empleador y trabajador, y asegurar al trabajador condiciones dignas y equitativas de labor. En ningún caso se puede pactar condiciones menos favorables al trabajador de las que establezcan las leyes y ni hablar la CN y en caso de dudas se aplica el indubio pro operario, etc.
Este proyecto también vulnera otros principios como el principio de continuidad de la relación laboral que es el principal objetivo de una legislación laboral y nunca facilitar el despido como lo hace el proyecto de reforma. También se ataca el principio de progresividad donde los cambios legislativos en materia laboral deben siempre ampliar la tutela del trabajador, nunca deben ir a menos derechos. Esto lo vemos en la organización de la jornada laboral donde perjudica al trabajador al garantizarle al empleador el cambio de horas día de trabajo según sus necesidades y en la ampliación de la jornada hasta 12 horas día.
Como sabemos el empleo, el crecimiento económico dependen de una política macro económica muy compleja. Una ley laboral solo está para proteger una relación laboral, el trabajo humano dependiente, voluntario y remunerado con el fin de proteger al trabajador como parte más débil.
También es muy grave la limitación del derecho de huelga. Es un absurdo, imposible de aplicar, inconstitucional, porque vulnera la Constitución Nacional y Tratados Internacionales.
Lo mismo pasa con la tendencia del proyecto de reforma hacia la negociación por empresa con la finalidad desarticular el poder colectivo de los trabajadores o la eliminación de la ultraactcitividad de los convenios.
Lo que están haciendo con la propuesta de reforma laboral es aniquilar la igualdad entre trabajador y empleador y subordinar a los trabajadores, retrocediendo siglos de conquistas laborales, además de garantizar transferencias de recursos hacia empresas financieras de manera obscena.
En definitiva además de injusta es inconstitucional.
Pero es coherente en algo: si el gobierno nacional destruye la industria nacional mediante las importaciones, la caída del consumo y la actividad económica, solo le falta precarizar el trabajo y establecer un marco laboral para una economía de factoría.
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