jueves, 28 de mayo de 2026
martes, 12 de mayo de 2026
RECORTE A LAS FUERZAS ARMADAS
domingo, 10 de mayo de 2026
El PRO se despega de alianza con LLA, luego de la noticia de que el AdorniGate se hizo con el dinero digital de LIBRA
miércoles, 6 de mayo de 2026
Santa Fe limita descuentos salariales y apunta a la refinanciación de deudas de empleados públicos y privados
El gobierno santafesino busca frenar el sobreendeudamiento de empleados públicos, jubilados y privados con un nuevo tope salarial. La medida expone el impacto de las tasas altas sobre consumo, ingresos reales y finanzas familiares
EL Gobierno de Santa Fe decidió avanzar sobre uno de los problemas más extendidos y menos visibles de la economía cotidiana: el sobreendeudamiento de los hogares. La administración provincial prepara un nuevo esquema para reducir del 50% al 25% el tope de descuento sobre los recibos de sueldo de empleados públicos, con el objetivo de recomponer ingresos disponibles y frenar el deterioro del consumo.
La medida, impulsada por el ministro de Economía Pablo Olivares, y que fue anunciada formalmente este miércoles se inscribe en un contexto donde las tasas reales positivas reconfiguraron la dinámica del crédito. Lo que durante años fue una herramienta para anticipar consumo, hoy se convirtió en una trampa financiera que absorbe una porción creciente del salario.
El quiebre del modelo: cuando la deuda crece más que el sueldo
Durante más de dos décadas, el crédito convivió con salarios que crecían por encima del costo financiero. Pero ese equilibrio se quebró a partir de 2023, cuando las tasas se dispararon por encima de la inflación y de las paritarias.
El resultado fue un cambio estructural: el stock de deuda empezó a crecer más rápido que los ingresos y las cuotas comenzaron a ocupar una proporción cada vez mayor del salario. En muchos casos, el endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo para transformarse en una carga que condiciona el día a día de las familias.
Salarios formales, pero ingresos reales en retroceso
El diagnóstico oficial muestra la magnitud del problema en el sector público. Unos 35.000 trabajadores tienen descuentos por código en sus recibos y, dentro de ese universo, cerca de 12.000 superan el 25% de afectación del salario.
La situación también alcanza a unos 7.000 jubilados. En los casos más extremos, las deudas equivalen a cinco sueldos o más, con situaciones que llegan a ocho o nueve salarios comprometidos.
El dato clave es que no se trata de mora. El sistema funciona porque el descuento es automático. Pero esa “normalidad financiera” oculta una pérdida de poder adquisitivo: el trabajador cobra, pero una parte significativa del ingreso ya está comprometida antes de llegar a su bolsillo.
El rol clave de las mutuales: un mercado concentrado
Uno de los puntos más sensibles del diagnóstico oficial es la estructura del sistema de crédito por código de descuento. El Banco Santa Fe, agente financiero de la provincia, representa apenas cerca del 10% de ese mercado.
El resto está dominado por mutuales, redes de mutuales y estructuras financieras que operan sobre el recibo de sueldo. Entre ellas, sobresale Red Mutual, que concentra el mayor volumen de operaciones y articula una red de entidades que canalizan préstamos con garantía de cobro directo.
El esquema funciona como una intermediación: distintas mutuales aportan el canal del código de descuento, mientras que el fondeo puede provenir de otros actores financieros. En ese entramado, el riesgo de incobrabilidad es prácticamente nulo, lo que permite tasas elevadas incluso por encima de las bancarias.
A esto se suma la operatoria típica del sector: los préstamos suelen incluir no solo la cuota financiera, sino también cuotas sociales y servicios asociados, lo que eleva el costo financiero total a niveles que pueden superar ampliamente las tasas nominales.
Mutuales sindicales: entre contención y negocio
Dentro de ese ecosistema conviven distintos actores. Las mutuales sindicales —vinculadas a gremios estatales— tienen un rol particular: combinan lógica financiera con objetivos de contención de sus afiliados.
Según el diagnóstico oficial, estas entidades suelen operar con tasas más bajas que el resto del sistema y podrían jugar un papel clave en la etapa que viene. El Gobierno apuesta a que, frente al nuevo esquema, algunas mutuales gremiales salgan a refinanciar deudas más caras, capturando cartera y ofreciendo mejores condiciones a los trabajadores.
Es, en definitiva, una forma de introducir competencia dentro de un mercado que hasta ahora mostró fuertes niveles de concentración y escasa presión a la baja sobre tasas.
El nuevo esquema: menos descuento, más presión para refinanciar
La decisión central será bajar el límite de descuento del 50% al 25% del salario. El objetivo es garantizar que al menos el 75% del ingreso quede disponible para el trabajador.
A partir de ahora, las entidades que operen en el sistema deberán adaptar sus préstamos a ese nuevo tope. Quienes no lo hagan podrán seguir cobrando lo ya otorgado, pero quedarán congelados para nuevas operaciones.
La apuesta oficial es que el propio mercado reaccione: si una entidad no refinancia, pierde la posibilidad de seguir prestando. Eso abre espacio para que otros actores —incluidas mutuales sindicales— ingresen con mejores condiciones.
El Estado como regulador y respaldo
En los casos donde no haya refinanciación, la provincia evalúa cubrir la diferencia para que el trabajador no supere el 25% de descuento. Esa asistencia funcionaría como un crédito a tasa cero que luego se recupera cuando mejora la relación entre salario y deuda.
El objetivo es evitar que el problema derive en situaciones más graves, como el aumento de concursos o quiebras personales, una tendencia que ya empieza a aparecer en el radar oficial.
Sector privado: crédito, bancos y negociación fiscal
Para el sector privado, el Gobierno no tiene herramientas regulatorias directas, pero sí margen para intervenir a través del sistema financiero.
El plan incluye líneas de crédito del Banco Santa Fe, acuerdos con bancos regionales y financiamiento a empresas para que refinancien deudas de sus trabajadores. En ese esquema aparecen actores como Banco Coinag y Banco Bica, entre otros.
Un punto clave es el uso de Ingresos Brutos como herramienta de negociación. La provincia recordó que estos bancos vienen recibiendo beneficios fiscales —alícuotas reducidas— y busca ahora “activar” esa relación para que participen en la solución del problema del endeudamiento.
En otras palabras, el alivio impositivo pasa a formar parte de la negociación para ampliar la oferta de crédito más barato.
Empresas como actor financiero emergente
Otra de las líneas en análisis es que las propias empresas tomen financiamiento para asistir a sus empleados. La lógica es que un trabajador sobreendeudado no solo reduce su consumo, sino que también afecta la dinámica productiva.
El Gobierno busca que el sector privado se involucre, utilizando líneas de capital de trabajo para refinanciar pasivos individuales y mejorar la situación financiera de su plantilla.
Banco Solidario: último recurso para los más vulnerables
Para los sectores con ingresos irregulares o fuera del sistema formal, la provincia planea adaptar el Banco Solidario como herramienta de refinanciación de pequeña escala.
Se trata de un instrumento de última instancia, orientado a quienes no pueden acceder a crédito bancario, pero necesitan salir de situaciones de endeudamiento crítico.
Una economía con tensiones crecientes
La iniciativa de Santa Fe expone una tensión central del actual escenario económico: mientras el sistema financiero se ordena en torno a tasas positivas y disciplina monetaria, la economía real muestra hogares con ingresos comprimidos y deudas en expansión.
El contraste es evidente. Desde el punto de vista financiero, el sistema funciona: los créditos se cobran, la mora es baja y los flujos están asegurados. Pero desde la perspectiva del consumo y del bienestar, el deterioro es creciente.
El desafío para la provincia será intervenir sin romper el sistema. Ordenar un mercado concentrado, introducir competencia, proteger ingresos y, al mismo tiempo, evitar un costo fiscal elevado.
En el fondo, la discusión es más profunda: cuánto puede sostenerse un esquema económico donde el crédito sigue funcionando, pero cada vez más familias llegan a fin de mes con menos margen.
domingo, 3 de mayo de 2026
sábado, 2 de mayo de 2026
Zuban: “El antimileismo hoy supera incluso al anticristinismo”
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| Paola Zuban: Directora de Zuban-Cordoba |
La directora de la consultora Zuban Córdoba analizó en Punto a Punto Radio el deterioro de la imagen del presidente y advirtió sobre un cambio de clima social marcado por el desgaste económico.
El clima político en Argentina atraviesa un momento de inflexión. La caída en la aprobación del gobierno, el deterioro de las expectativas económicas y el crecimiento del rechazo configuran un escenario de mayor incertidumbre. En diálogo con Punto a Punto Radio, Paola Zuban, directora de Zuban Córdoba, analizó las últimas mediciones nacionales y advirtió sobre una tendencia clara: la negatividad crece y el respaldo al oficialismo se reduce, aunque aún conserva un núcleo duro significativo.
—El 60,7% rechaza una reelección. ¿Qué lectura hacen de ese dato?
—Es notable porque tenemos que tener en cuenta que el presidente ha perdido caudal de votos respecto a lo que obtuvo en la segunda vuelta. Ha venido perdiendo apoyo, conservando sí un núcleo duro. Hay un 30% de argentinos que todavía sostienen la gestión, pero en los últimos cuatro o cinco meses ha caído cerca de 20 puntos tanto en imagen como en aprobación.
—¿Estos números son a nivel nacional?
—Sí, es una encuesta nacional. Lo importante no es solo la foto del momento, sino las tendencias. Y lo que vemos desde la elección de 2023 es una tendencia a la negatividad. Hoy el rechazo ronda el 66% y la aprobación el 30%, lo que muestra un deterioro muy fuerte.
—¿Se modificó el respaldo de quienes acompañaban pese al ajuste?
—Sí, se ha deteriorado significativamente. Hace seis meses, más del 60% creía que había que hacer un sacrificio para mejorar en el futuro. Hoy ese porcentaje no llega al 40%.
—¿Qué implica eso para el escenario político?
—Que sin un cambio de rumbo económico, si no llegan esos “meses mejores” que se prometen, el panorama se complica. El tercer año de gestión es clave: la gente espera resultados concretos en su calidad de vida.
—¿Ese rechazo puede capitalizarlo la oposición?
—No necesariamente. En Argentina muchas veces el voto es “anti”. Hoy el antimileísmo supera incluso al anticristinismo y al antiperonismo. Pero eso no significa que la gente vaya automáticamente hacia otra opción. Si no le gusta lo que hay enfrente, puede optar por el voto en blanco, el ausentismo o alternativas minoritarias.
—¿Qué factores explican el malestar?
—Principalmente la economía. Cuando preguntamos por los problemas más importantes, cuatro de los cinco son económicos: endeudamiento de las familias, inflación, desempleo y pérdida del poder adquisitivo. Eso es lo que no le está cerrando a la gente.
—¿Emergen nuevas figuras con potencial electoral?
—Estamos midiendo a todo el arco político. Por ejemplo, Dante Gebel tiene un alto nivel de desconocimiento, pero puede crecer. Hoy tiene mitad de imagen positiva y negativa. Más que por lo que pueda sumar, hay que mirar a quién le quita votos, probablemente a La Libertad Avanza.
—¿Y figuras como Miriam Bregman?
—Tiene muy buena imagen, pero un perfil más legislativo. En el contexto actual de polarización, es difícil que una figura de izquierda tenga potencial para ganar una presidencial, aunque sí puede consolidarse en otros espacios.
YO LES AVISE Por Jorge Fontevecchia
Una semana antes de las elecciones de 2023 en las que resultó electo presidente Javier Milei, en la tapa de PERFIL escribí el tradicional endorsement de este diario titulado “No vote a Milei”. Allí decía: “Durante toda su campaña la confrontación de LLA no fue contra el populismo (que lo practica), sino contra la democracia como sistema”, “critica el voto universal, secreto y obligatorio a través de sus dos iniciadores, Yrigoyen en 1916 y Alfonsín en 1983”, “no es conveniente votar a La Libertad Avanza, a la que le asigno rasgos indudablemente antidemocráticos”.
Yo ya había vivido durante la dictadura cómo argentinos bien intencionados prefirieron gobiernos antidemocráticos con tal que prometieran llevar adelante sus ideas económicas y terminaron siendo sus víctimas. La frase del analista político de entonces, Mariano Grondona, a quien nadie podía considerar de izquierda, decía que “se prefería que flotara el dólar aunque flotaran cadáveres en las aguas”, por lo que fueron los desaparecidos arrojados desde los aviones al mar para que sus cuerpos se diluyesen.
Prioridad absoluta de la estabilidad de la moneda aunque eso implicara que quienes lo instrumentasen generaran costos sociales, políticos o humanos altísimos. “Cualquier cosa con tal de que no sea peronismo”. Ese fue el mensaje de la urnas en 2023, y el mensaje tácito en el golpe de 1976 y de otros anteriores que no me tocó padecer.
La ilusión de las elites de que podrán “manejar” al extremista que gobierna: enderezarlo, orientarlo, dirigirlo, enseñarle, persuadirlo, comprarlo, hasta anularlo cuando ya haya cumplido su misión o no sea más útil.
Desconocimiento de las masas que no tienen culpa de ser guiadas por elites cortoplacistas.
Hoy los argentinos parecieran estar despertando de la pesadilla de Milei. “¿Esto votamos?”. Descubren el peor de los sentimientos, el unheimlich, lo siniestro, el espanto que surge cuando algo familiar y hogareño (heimlich) se vuelve monstruoso, como explicaba Freud. “¿Yo voté esto?”. E, inconscientemente, “¿Yo soy responsable de esto?
Parte del periodismo sufre doblemente este dolor. Las heridas en el cuerpo y en el alma que había dejado el kirchnerismo obnubilaron su consciencia haciendo creer que cualquier cosa que no fuera peronismo sería mejor, incluso un mono al que luego se podría amansar y civilizar. Hoy el monstruo parido desde las entrañas no solo ataca al periodismo, sino que le produce un doble mal con periodistas oficialistas que siguen defendiéndolo, ya no por error o ingenuidad, lo que los disculparía, sino por conveniencia y falta de pudor, sumado a la imposibilidad de retroceder después de estar ya quemados casi sin retorno.
El jueves en Diputados, integrantes de la Comisión de Libertad de Expresión (mañana 3 de mayo es el Día Mundial de la Libertad de Expresión), sin la presencia de las autoridades que la presiden, que son de La Libertad Avanza, realizaron una exposición de los ataques que recibe el periodismo (se puede ver la sesión en el siguiente video) llegando al paroxismo del cierre de la Sala de Prensa de la Casa de Gobierno, que reabrirán este lunes “envalentonados” con el reempoderamiento que Adorni siente haber obtenido al salir “indemne” de su paso por el Congreso.
Paralelamente, Fernando Stanich, presidente de Fopea, advirtió que “hay que encender luces de alerta porque se están empezando a pasar límites”. Fopea también publicó un análisis de los 113.000 tuits del Presidente en su informe “El insulto como estrategia”. Paralelamente, la Academia Nacional de Periodismo prepara un acto y un contundente mensaje para el 7 de junio, Día del Periodista, y Reporteros sin Fronteras informó que la Argentina sufrió un retroceso histórico en el ranking mundial de libertad de prensa en 2026, cayendo 11 lugares, para ubicarse en el puesto 98.
Y como si hiciera falta algo más, el Presidente, a la salida del Congreso tras la primera parte de la exposición de Adorni, cuando los periodistas acreditados allí le preguntaron si resultaban suficientes las explicaciones de su funcionario, les gritó “¡Chorros!”.
Ya no hay vuelta atrás. Milei, como los duendes que cuando se salen de la lámpara no se los puede volver a colocar en ella, tiene vida propia, solo resta esperar democráticamente que sea vencido en las urnas y finalice su mandato, pero lo más importante es haber aprendido la lección. No importa que un gobierno practique ideas económicas con las que esencialmente se esté de acuerdo, si esas ideas son contrarias a los valores democráticos, más tarde o más temprano se terminará devorando incluso a quienes fueron beneficiados económicamente. No hay economía en un frasco de laboratorio, no hay economía fuera del ecosistema político, cultural y moral.
Si Milei termina enseñándonos lo que no terminamos de aprender con la dictadura y corregimos en 2027, podremos consolarnos con que, por lo menos, la experiencia nos dejó enseñanza. Y los periodistas somos quienes más tenemos que aprender por nuestra doble responsabilidad de haber sido en parte padres de la criatura y luego víctimas del resultado de ese engendro.
Lo dice todo la cara difundida en las redes, que ilustra esta columna, del momento en que Javier Milei se retira del Congreso y les grita “¡Chorros!” a los periodistas. La mejor demostración es ese rostro y la palabra fusionada en una sola expresión de odio y rechazo. Vale la pena mirarla una y otra vez, es un espejo de lo que supimos construir. Eso nos gobierna y no podemos nosotros ser ajenos a ese resultado.
Es nuestro engendro, no miremos para otro lado, volvamos la mirada una y otra vez a ese rostro y recordemos esa palabra: “¡Chorros!”. Nosotros, los periodistas, el noventa y cinco por ciento.
Editoria "Perfil"


















